Dominante-Tónica
Cualquiera que se haya adentrado mínimamente en los temas de armonía y composición se habrá topado rápidamente con este concepto, que es realmente un eje fundamental de la música occidental, tanto clásica como popular. De hecho, una de las formas principales de definir un estilo musical o de explicar su evolución es su adherencia a esta, podemos decir, técnica de composición.
Cualquiera que se haya adentrado mínimamente en los temas de armonía y composición se habrá topado rápidamente con este concepto, que es realmente un eje fundamental de la música occidental, tanto clásica como popular. De hecho, una de las formas principales de definir un estilo musical o de explicar su evolución es su adherencia a esta, podemos decir, técnica de composición.
Fácilmente, en un procedimiento que tiene siglos de uso y que ha servido para componer millones de fragmentos musicales, se puede caer en que, se dé la explicación que se dé, esta resulte incompleta. Por lo tanto, antes de nada, conviene establecer un plan que deje abierto el campo a diferentes derivaciones, según interese referirse a un aspecto u otro que se esté tratando. Aún así, siempre habrá alumnos que quieran recetas rápidas para poder manejarse con ello. Las hay, pero habrá que avisar que estas son reduccionistas y que el recurrir a ellas es, más bien, para músicos que podrán destacar en otras habilidades musicales, pero no en las necesarias para la armonía y la composición.
El plan de estudio referido incluirá, por un lado, el origen del concepto, que se remonta a la música religiosa en la edad edad media, que va a desembocar, más adelante, sobre todo en lo que se conoce como período clásico (Bach,Mozart,…), en la colocación de esta función en el quinto acorde, con una forma determinada (3ª mayor, 5ª justa y 7ª menor) conocida como acorde de séptima de dominante. Por otra parte, existe un concepto más general que consiste en que en la música hay zonas de movimiento y zonas de reposo. Este concepto está estrechamente ligado a la música tonal occidental. De esta forma, las zonas de movimiento estarían identificadas con lo que se conoce como dominante y las zonas de reposo con lo que llamamos tónica. Esta noción de la dominante, mucho más extensa, será muy útil a la hora de entender mucha música que aún siendo tonal, no lo es tanto como aquella del período clásico, o por lo menos, no tiene tan bien delimitadas, a base de restricciones, las funciones de dominante y subdominante, llegando esta última a fusionarse con la de dominante, tal como ocurría en los primeros tiempos del fenómeno. Así, es normal, al tratar la música de jazz, el hablar de tensión-resolución, siendo la tensión aquello que consideramos dominante y resolución aquello que consideramos tónica, pudiendo la tensión estar representada por un grupo de acordes y no por uno en concreto, como ocurre con el acorde de séptima de dominante en la música clásica. Esto último explicaría, en gran manera, lo que se llama sustitución de acordes en el jazz que, siendo otro tema, ejemplifica la importancia de abordar seriamente el tema de DOMINANTE-TÓNICA.

